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Verde aún, la Economía Naranja de Valledupar

Periódico Nueva Ciudad | 31 de mayo de 2019

Para ser considerada Ciudad Naranja de Colombia, Valledupar no puede solamente fortalecer una idea cultural dominante y explotarla turísticamente; es importante que se generen espacios de formación y expresión alternativosvalledupar

Una ventanaABC de la Economía Naranja. Presentación del Ministerio de Cultura 2018.

Economía Naranja se le conoce al sector que se desarrolla en torno a la creación de nuevos contenidos. Esto es el arte y la cultura, el cine, la música, el baile, las narraciones orales, la gastronomía, los juegos tradicionales, las investigaciones periodísticas o académicas, las nuevas tecnologías y los nuevos lenguajes. Todo aquello que implique un ejercicio de creatividad.

Se le otorga valor a la generación de ideas, a la creación de contenidos y esto sumado al patrimonio cultural, a la memoria histórica, a los saberes ancestrales y a las nuevas tecnologías, genera una capacidad creativa y una infinidad de alternativas expresivas.

Se llama Economía Naranja porque se le dio prioridad a su potencial comercial, pero qué bien podría llamarse sector creativo y resaltar no solo su valor económico, sino su poder transformador. Si se generan las condiciones para que la niñez y la juventud se críen al menos con las necesidades fundamentales cubiertas, es allí donde el ingenio no se concentra en conseguir el alimento diario sino que empieza a explorar y a crear. Aquí está la materia prima de esta nueva economía: Jóvenes formados, críticos, creando.

Identificar desde el Estado este tipo de producción de contenidos como una industria, con unas particularidades y un carácter específico capaz de generar riqueza, permite impulsar su desarrollo, pero también dimensionar su impacto y regular su funcionamiento. Esto es brindar las condiciones necesarias para que la población se forme y profesionalice en las materias correspondientes; incentivar el emprendimiento y el cooperativismo; promover redes de intercambio comercial y de conocimiento a nivel local, regional y nacional, y la investigación académica; y participar de los mercados nacionales e internacionales de todos los sectores sociales y regiones del país.

PresidentePresidente de Colombia Iván Duque en Valledupar

El Presidente Iván Duque viene hablando del tema desde que trabajaba en el Banco Interamericano de Desarrollo BID. En 2013 publicó un libro llamado Efecto Naranja, desarrollando la idea de la economía creativa. Ahora el joven presidente quiere impulsarla como política pública, lo que puede ser muy importante para el desarrollo económico del país, no sólo del Estado sino de la ciudadanía y, al mismo tiempo, fortalecer las raíces culturales, la expresión artística, la riqueza étnica y los nuevos lenguajes, entre otros. Esto debería traducirse en que muchos más jóvenes en todo Colombia empiecen a encontrar oportunidades para desarrollarse profesionalmente, pero sobre todo a entender y desarrollar la riqueza narrativa que existe en este país.

Que la creación de ideas esté en la agenda del gobierno nacional no puede ser otra cosa que una oportunidad. Se abre una ventana diferente en medio de la guerra. Hay que saber cómo impulsar procesos necesarios de protección de la memoria, de divulgación de la cultura, de diálogo entre las culturas y del arte como generador de tejido social.

Colombia, además, es un país con una riqueza natural, cultural –incluso-, de historia y actividad política, que la hacen por un lado, fuente inagotable de contenidos y por el otro, muy atractiva a los ojos del mundo. La idea de que la Economía Naranja sea una nueva locomotora que vigorice la economía nacional y se convierta en una de las fuentes alternativas a la extracción mineroenergética, es sin duda muy atractiva.

 

Es la apuesta de Duque, pero…

Es el tema de Iván Duque, viene estudiándolo y ha sido su bandera desde su llegada a la política electoral. En el plan de desarrollo aprobado recientemente, está planteada la Economía Naranja como eje de gobierno. Se hace un planteamiento muy técnico, crea incluso una institucionalidad que garantiza la conexión interinstitucional de varios departamentos que se ven involucrados, liderados por una secretaría adscrita al Ministerio de Cultura.

Hasta ahora todo suena muy bien. Colombia tiene un gran potencial para desarrollar un sector que siempre ha existido, pero que no se ha pensado antes como tal y menos su promoción desde la política pública. Sin embargo, el reto que se plantea el gobierno de convertir a la Economía Naranja en uno de los principales motores del desarrollo del país, puede ser difícil de cumplir por las condiciones sociales de Colombia. Se necesitan unos mínimos de educación y vida digna que le permita a la población poder desarrollar su creatividad y en consecuencia, dinamizar una industria, caso contrario y como sucede hoy en Colombia, la Economía Naranja no dejará de ser una buena idea o como ya es, un renglón marginal de la economía que está restringido a una élite ilustrada.

No es posible desarrollar la industria cultural en un país en guerra, donde la mayoría de los jóvenes no tienen oportunidades laborales ni de acceder a educación. Difícilmente se puede desarrollar una industria de la innovación si las alternativas de los jóvenes es hacer parte del ejército, la policía, la guerrilla o algún grupo paramilitar. No es posible otorgarle valor a los saberes y acumulados de conocimiento de pueblos étnicos, mientras se reprime violentamente las demandas de los mismos, como sucedió en la pasada minga en el suroccidente del país. Y no es posible generar investigación, innovación tecnológica ni inclusión educativa, mientras se mantiene desfinanciada la educación pública superior.

 

Para la muestra, un botón

¿Sí es Valledupar Ciudad Naranja de Colombia?

Valledupar 1Parque de la Leyenda Vallenata de Valledupar (foto de seguimiento.co).

Valledupar, capital del joven departamento de Cesar, ha sido promocionada desde la Presidencia de la República como capital naranja del Caribe Colombiano. Iván Duque hizo su primera visita del año a Valledupar en enero y junto al Alcalde Tuto Uhía, orientaron a sus asesores y equipos de trabajo a generar canales de comunicación y empezar a trabajar en conjunto para diseñar una política robusta en torno a la Economía Naranja.

Valledupar es una ciudad donde el emprendimiento de la Economía Naranja se siente tanto en la música vallenata que ha trascendido fronteras, como en las artesanías, los textiles, los instrumentos musicales, la gastronomía y el folclor en general (el Presidente Duque y el alcalde de Valledupar fijaron prioridades de trabajo conjunto de los dos gobiernos para 2019. Presidencia de la República 2019. https://id.presidencia.gov.co/Paginas/prensa/2019/190106-Presidente-Duque-y-Alcalde-de-Valledupar-fijaron-prioridades-del-trabajo-conjunto-de-los-dos-gobiernos-para-2019.aspx).

Desde entonces, el presidente ha visitado la capital cesarense en cuatro oportunidades en los últimos meses. La última vez, el pasado 27 de abril, cuando inauguró el Festival Vallenato en el Parque de la Leyenda Vallenata y en un discurso corto, presentó el festival como un ejemplo exitoso del encuentro entre la cultura y el emprendimiento. No ahorró elogios para el folclor vallenato y le hizo cuña a Valledupar como la capital naranja del Caribe. Paradójicamente, este no fue el mejor festival; tuvieron que cancelar varios espectáculos del último día por falta de público. Si bien el vallenato y el festival sí representan parte del capital cultural de la región, no es lo único.

En Cesar hay mucha diversidad artística y cultural, grandes talentos musicales, diseñadoras gráficas, artistas plásticos, poetas, literatos, académicos, muchas iniciativas de negocio, una gran potencia creativa, pero es una ciudad que no ofrece oportunidades laborales, no se promueven espacios de expresión, ni se apoyan iniciativas novedosas.

Para el valduparense promedio, en el Festival Vallenato se mueve la economía; no participa tanto del festejo sino de la oportunidad laboral. El Festival Vallenato no es como otras festividades que vienen de tradiciones populares, sino que nació institucionalizado con el departamento apenas en la década del 60, de la mano de las élites políticas y económicas.

Valledupar para ser considerada la Ciudad Naranja de Colombia, no puede solamente fortalecer una idea cultural dominante y explotarla turísticamente; es importante que se generen espacios de formación y expresión alternativos. Se necesitan garantías sociales y condiciones dignas de vida que le permitan a la población dedicarse a desarrollar su universo de lo simbólico a través del lenguaje y las expresiones artísticas y culturales.

 

A trabajar ya

Este panorama no debe desanimar a los creadores de ideas, al contrario, es el ejercicio diario de desarrollar las ideas. Son la creación de nuevos relatos y nuevas formas de interpretación de la realidad, los que nos permitirán cambiar definitivamente la realidad.

Los cambios sociales llegarán cuando nos transformemos culturalmente; es la ruta que hay que recorrer, por donde hay que empezar.

La cultura es lo que lo atraviesa todo, es el camino de raíz, por eso puede ser transformadora.

Hay que aprovechar los espacios que se abren y presionar para que se abran muchos más.

Que la política trascienda por buena al presidente y no que caduque por mala con él.

 

No es posible desarrollar la industria cultural en un país en guerra, donde la mayoría de los jóvenes no tienen oportunidades laborales ni de acceder a educación.

 

Valledupar se encamina a ser incluida en la red de Ciudades Creativas de la UNESCO.

 

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